La silla vacía o cómo trato los problemas en terapia 1

La silla vacía o cómo trato los problemas en terapia

Te quiero hablar de una de mis técnicas estrella en terapia, cuyo abuso por mi parte (que no mal uso) está totalmente justificado por su increíble eficacia a lo largo del tiempo. Y es que incluso yo misma, cuando estoy con algún conflicto interno, me autoinduzco una silla vacía y rescato toda aquella información de mi inconsciente de la que no era capaz de acceder con mi pensamiento individual y egocéntrico.

Antes que nada, quiero avisar de que, aunque de entrada parezca una técnica simple y fácil de aplicar, es necesario tener un conocimiento de ella porque, mal aplicada, puede generar aún más confusión en la persona. Así que, si estás pensando en usarla, te recomiendo probarla primera en terapia si ves que no te aclaras.

Llevo años aplicando la silla vacía (también conocida como silla caliente) y la clave está en encontrar las partes que están en conflicto. A veces, resulta fácil, cuando existe una sintomatología física y/o emocional clara. Pongamos un ejemplo, imaginemos a una persona que sufre de ansiedad o ataques de pánico, y no sabe cómo lidiar con ello. De hecho, por mucho que intente «controlar» esa ansiedad mediante el pensamiento o queriendo racionalizarla, provocará el efecto contrario: la ansiedad irá en aumento y retroalimentará todo el círculo vicioso.

 

Procedimiento

Vamos a tomar la ansiedad y la vamos a sentar en una silla enfrente nuestro. Podemos colocar un cojín en la silla o simplemente visualizar que tenemos a nuestro síntoma enfrente, dispuesto a iniciar un diálogo con nosotros mismos.

Primero, desde nuestro lugar, tendremos que exponerle a la ansiedad cómo nos sentimos cuando ella aparece y un poco toda la situación que estamos viviendo. Le explicaremos por qué no nos gusta y probablemente le diremos que, por favor, se vaya. Este último punto es mejor no remarcarlo, y cambiarlo por un «¿para qué estás aquí ansiedad? ¿qué tengo que aprender de toda esta situación que no soy capaz de ver?«. Si la persona está con mucho rechazo al síntoma será difícil que crea que puede aprender algo de la ansiedad en sí misma, no obstante, es importante tener en cuenta que la ansiedad es una alerta (como cualquier otra sintomatología) y que tiene una lectura mucha más profunda que no estamos viendo.

A continuación nos sentaremos en la silla de la ansiedad, nos tomaremos unos instantes para colocarnos y respirar desde este nuevo lugar, y dejaremos que intuitivamente nos vaya llegando la información. Si eres una persona muy racional, te puede ayudar fijarte en el cambio físico. A veces, al cambiar de posición, la postura es lo primero que cambia y, por supuesto, las sensaciones físicas. Entonces, empezaremos a hablar desde la ansiedad cómo si, precisamente, fuéramos ella y nos pudiéramos ver a nosotros mismos sentados enfrente.

El diálogo y el intercambio de sillas puede alargarse hasta que lo necesitemos, no obstante, observaremos que a cada cambio nuestra percepción acerca de la ansiedad o aquello que hemos colocado enfrente, va cambiando, y que incluso nos sentimos mucho mejor. Empezaremos a comprender el para qué esa parte de nosotros está allí y lo hace de esa manera, y así podremos empezar a aplicar los cambios necesarios en nuestra vida.

Es importante que ambas partes expresen sus necesidades en relación al otro y que lleguen a una suerte de acuerdo o pacto para poder avanzar en la misma dirección. Por ejemplo, la ansiedad necesita que la persona afronte ciertos problemas o exprese ciertos sentimientos que no está comunicando y, a cambio, la ansiedad disminuirá para la persona.

A menudo, el simple hecho de comprender qué está pasando, sana automáticamente y completamente el síntoma, porque la comprensión de aquello que nos pasa no da seguridad y control sobre eso mismo, y recuperamos la fuerza y confianza interna para afrontarlo.

 

Variantes

Puedes usar la silla vacía con situaciones (el duelo, el paro) , personas (conflictos con compañeros del trabajo, con la pareja o los padres), emociones (rabia, tristeza, miedo), enfermedades o síntomas (ansiedad, dolor, infecciones) y sentimientos (tienen que ver con emociones complejas y sostenidas en el tiempo, por ejemplo, una sensación de apatía constante en relación al trabajo o a la vida).

 

 

La silla vacía o cómo trato los problemas en terapia 2
SUSCRÍBETE A MI NEWSLETTER Y RECIBE EL 1er CAPÍTULO DE MI LIBRO "LO QUE LA VIDA TE CUENTA. 10 PASOS PARA TU TRANSFORMACIÓN PERSONAL"
  • La información que nos facilitas será tratada por Gisela López, responsable de la web, a través de Mailchimp, con el fin de enviarte publicidad relacionada con nuestros productos y servicios. Los datos proporcionados se conservarán mientras exista interés por ambas partes. La legitimación se obtiene mediante tu consentimiento. Los datos no se cederán a terceros. Podrás ejercer tus derechos en info@giselalopez.es
No Comments

Post A Comment

La información que nos facilitas será tratada por Gisela López, responsable de la web, con el fin de gestionar y publicar los comentarios del blog. Los datos proporcionados se conservarán mientras exista interés por ambas partes. La legitimación se obtiene mediante tu consentimiento. Los datos no se cederán a terceros. Podrás ejercer tus derechos en info@giselalopez.es